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Por algún motivo que no logro entender, el 90% de las fotografías que tomé en Pisa, muestran la Torre Inclinada.
Esta es la Piazza del Duomo. Realmente no hay mucho más que ver. Es una cuidad pequeñita y muy tranquila. Barata si la comparamos con el resto de ciudades turísticas de Italia.
Era el último día de mi viaje de dos semanas en solitario por el norte de Italia y Eslovenia. La mochila me pesaba cada vez menos (ya estaba vacía de comida) y no tenía ganas de volver a casa. Cuanto más viajas más te das cuenta de que necesitas viajar más y ver mejor los lugares.
Conocí a Tomoyo en el autobus a los quice minutos de llegar a Pisa. Los dos nos hospedabamos en el mismo camping. Ella estaba un poco perdida preguntándo como se llegaba y un hombre le respondía en italiano. Hice de interprete y al final nos fuimos a ver la ciudad juntos.

Fuimos a ver la famosa torre despues de comer. La piazza se podía intuir detras de los muros.

La piazza no era como me imaginaba. Todo estaba bastante limpio y recogido. Es un espacio amplio con cesped donde tirarse y sin demasiada gente.
Antes de ir pensaba que la torre no estaba tan inclinada como se decía, que más bien era una estrategia para atraer turistas. Pero realmente cuando lo ves te das cuenta de que es un milagro que siga en pie.
Sales de la piazza y todo es desordenado y caótico como el resto de Italia.

El mayor reto era sacar la foto que se saliese un poco de la norma. Creo que no lo conseguí. Es muy dificil llegar a un lugar donde se hacen millones de fotografías todos los años e intentar sacar la que es un poco diferente en un solo día. Puede que esta foto de la tienda de recuerdos sea lo más parecido a la huída del cliché, aunque creo que no lo he conseguido muy bien.
Como despedida he elegido esta fotografía. No me gusta mucho el encuadre, pero creo que cerrar este capítulo con la última luz del viaje es lo correcto.


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