La gente se toma la vida con mucha tranquilidad. Muchas veces da la impresión de que allí no trabaja nadie. La prisa mata. Pero eso no evita que tengan una especial dedicación en todo lo que hacen. Y es que hasta las cucharillas de té o los pomos de las puertas están repletos de detalles y grabados que representan muchas horas de trabajo y precisión.
Los azulejos tan típicos de Andalucía o de Lisbóa provienen de la tradición árabe. En sus monumentos y edificios importantes graban sobre la piedra frases del corán.
Las paredes, los techos y los suelos están llenas de pequeños detalles tallados en piedra.
En el arte islámico no se representan figuras humanas o animales. Por eso su decoración está basada en figuras geométricas, motivos vegetales y frases coránicas.
Cuando visitas el lugar de trabajo de un artesano le ves como una persona tranquila y solitaria. No habla. Si quieres comprar algo y está trabajando tienes que esperar a que termine lo que está haciendo y despues te ayudará a buscar lo que quieres rebuscando entre miles de piezas.
Los talleres son como pequeños templos. Tienen la luz adecuada, olor a incienso y silencio. Si acaso alguna pequeña radio a un volumen que no desconcentre a nadie. La gente habla en voz baja y despacio.
Las cosas que compras adquieren mucho más valor si ves trabajar a la persona que las ha elaborado. Comprendes su importancia y con el tiempo cuando las ves admiras la forma en la que están hechas.
Muchas veces no es facil encontrar algún recuerdo para tus familiares y amigos. Pero es mucho más dificil encontrar algo para ti mismo. De todas las cosas que vi lo que más me gustó fue la caligrafía. La escritura árabe parece dibujada y es algo misteriosa.
De entre todo lo que había, esto es lo que compré para mi.