Habrá dos entradas sobre Florencia. Esta con fotos en blanco y negro y otra con fotos en color. Por no repetirme mucho describiré la ciudad con las fotos en color y en este post hablaré sobre las fotografías en si. Este es el resultado de dos meses de pruebas con viradores para conseguir diferentes tonalidades en las fotos de blanco y negro. Por desgracia no dispongo de un escaner profesional, por lo que las fotos pierden bastante calidad. Además está esa propiedad (manía diría yo) que tienen las fotos digitalizadas y digitales de verse de una forma diferente en cada monitor.
La primera imagen es una panorámica de la ciudad con un cielo tormentoso. Leonardo da Vinci estudió el funcionamiento del ojo humano. En las obras pictóricas anteriores a él puede apreciarse como los paisajes del fondo están detallados al máximo, incluso puedes distinguir las hojas de los árboles que teóricamente están a kilómetros de distancia. Sin embargo el ojo humano no ve así, da Vinci se dio cuenta de que el ojo humano ve de forma difuminada los objetos lejanos debido a la atmósfera y otros factores. Este estudio lo aplicó a la hora de pintar su cuadro La Anunciación (visto en persona es mil veces mas impresionante que en cualquier foto), donde consigue una profundidad asombrosa en la imagen disminuyendo progresivamente los detalles a medida que se alejan del tema principal en la distancia. En la fotografía de paisajes se acepta como norma, al menos así viene escrito en todos los libros del estilo: aprenda a hacer grandes paisajes, que hay que enfocar a 3/4 de la distancia máxima y cerrar el diafragma al máximo para obtener la mayor profundidad de campo y el mayor detalle posible en los objetos distantes. En esta foto he hecho caso de da Vinci y he hecho lo contrario de lo establecido. He enfocado la torre de la catedral y he abierto el diafragma lo máximo posible para dejar que los detalles se perdiesen en la distancia. Con esto he conseguido destacar los elementos del primer plano y ayudado por las condiciones climáticas crear un horizonte más lejano todavía.
Esta es la imagen por la que he escogido la canción que acompaña, dice algo así como lo que más me gusta de la lluvia es cuando se detiene. Eso refleja esta foto. Tuve unos días tormentosos en Florencia y esta imagen es de un momento en que va quedando esa lluvia fina que en Asturias llamamos el orbayu. La piedra del suelo quedó brillante. Las bicicletas aparcadas dan la sensación de ser inútiles y los paraguas explican por qué. El tono achocolatado del selenio refleja esa sensación cálida de vislumbre del buen tiempo, esa media sonrisa.
Está foto es bastante sencilla, no tiene mucho que explicar, realmente lo único destacable es la sombra del arco sobre la pared. Las calles de Florencia están siempre abarrotadas de turistas. Quizás aquí no se aprecie mucho, pero cuando ponga fotos en color seguramente caerá alguna de las riadas de turistas japoneses en todo su esplendor.
Esto me recuerda una conversación, con final absurdo, que tuve con Tomoyo sobre las costumbres turísticas de los japoneses. Eso que pensáis los europeos sobre que los japoneses vamos en grandes grupos con una cámara de vídeo en una mano y una de fotos en la otra es un mito, un cliché. Esas cosas no pasan. Acto seguido delante nuestro aparcaron dos autobuses llenos de turistas japoneses con sus guias con micrófono y montones de cámaras de vídeo. Ella se quedó muda y los dos nos reímos un buen rato. :)

Esta es un complemento a la anterior, una comparación. Me encanta perderme, caminar por callejones y al final no saber cómo he llegado allí. Estas imágenes son más privadas, intimas. Son un retrato real de la ciudad y sus habitantes. Puedes encontrar fotos diferentes de los millones que hay por internet y que todo el mundo tiene en casa y lo más importante, puedes pensar sin el ruido y el ajetreo. Me gusta que aparezcan personas en las fotos de monumentos o de espacios urbanos. En primer lugar te dan una referencia con la que comparar el tamaño de los elementos presentes y según el tamaño con el que se vea a la persona también de la distancia a la que se encuentra.
Toulouse Lautrec empleaba las siluetas en sus carteles para representar las personas anónimas. Gente que estaba presenciando algo, que veías, pero que no podías distinguir. Esto hacía que el espectador pudiese sentirse identificado con la silueta, le hacía sentir como si pudiese ser él el personaje oculto. Con esa intención introduzco figuras humanas que no se pueden identificar en mis fotos callejeras. Esta es la fotografía de un trayecto, el resumen de un paseo. Ves todo el recorrido que ha hecho la silueta antes de llegar donde está ahora y sabes que lo que va a pasar es que acto seguido tu vas a caminar hasta allí para ser esa persona anónima que está al final de la calle.

Puedes usar el movimiento con la misma intención que las siluetas (fotografía 2), o puedes usarlo para reflejar ajetreo como en esta. El escaneo es terrible aquí, la pérdida de calidad en los tonos es enorme. A primera vista es una foto que me parece fea. Es caótica y el elemento principal ocupa muy poco en la imagen y no se distingue bien del fondo, pero está llena de detalles significativos. Lo principal es el caos y el tumulto que rodea siempre a la estatua del David de Miguel Ángel, y es que tengo suerte de medir 2 metros y poder ver por encima de las cabezas de la gente.
Dentro del museo no te dejan sacar fotos. Siempre se les escapa alguna hecha con una compacta, pero una reflex llama mucho la atención. La estatua está justo en frente de la salida principal, 3 puertas de cristal más allá, la última de ellas oscura. Me negaba a marcharme sin una foto del David, y además era la oportunidad perfecta para algo distinto. Me coloqué detrás de la puerta en la calle y esperé a que saliese alguien. Cuando la puerta se abrió disparé una ráfaga de 5 fotografías. ya tenía el encuadre pensado desde el día anterior y ya sabía que lo que quería mostrar era la puerta abriéndose y al fondo el David rodeado de gente. El motivo quedó perfectamente enmarcado por el resto de elementos secundarios destacándolo. Además puede verse entre la gente como se acerca la empleada a decirme que dejase al cámara, aunque desde la calle puedo hacer las fotos que quiera de forma legal, de eso viven los paparazzi (figura del centro con la mano levantada). En los cristales hay reflejos de un hombre que acaba de comprar el pan y lo está guardando en el carrito (centro un poco a la derecha), una pareja observando el edificio a mi espalda (esquina superior izquiera), etc,etc...
Me encantan las fotos en las que hay que rebuscar para ver detalles. POr desgracia no puede verse a gran tamaño en el ordenador.
A los florentinos les gusta el arte contundente.
A lo largo de la historia los imperios han sido forjados con sangre, eso en Italia lo saben bien. En el renacimiento abundaba la temática y mitología romana.
Por desgracia el escaner también ha cometido un crimen con los tonos de esta foto. Es otro momento en el que la lluvia se acababa de parar un par de minutos antes. Saqué algunas fotos de mi mano en primer plano sujetando el paraguas que enmarcaba la iglesia con esta plaza de fondo. Pero tener un paraguas en mi mano cuando el resto de la gente que aparecía salía sin el me pareció una tontería.
Fue tan raro estar frente a un monumento importante en Florencia y ver la plaza casi vacía que me senté en un banco a disfrutarlo. La niña que aparece con su padre en el centro estuvo un buen rato corriendo delante mio. EL padre estaba pidiéndole que se estuviese quieta todo el tiempo. Esta foto es el testimonio de que tras muchos esfuerzos lo consiguió, un par de segundos.
Lo normal sería acercarme a la iglesia, esperar a no tener nadie delante, y sacar la foto eliminando el resto de cosas innecesarias como las camionetas, tenderetes, farolas y feos edificios de barrio. Si hubiese hecho eso ahora tendría una bonita postal, pero no una bonita fotografía. Compartí habitación en el albergue con un canadiense que decía que llegaba a casa, pasaba las fotos por el phoshop y corregía perspectivas, componía panorámicas y quitaba la basura del suelo y la suciedad de las fachadas. Sus fotos eran preciosas. Yo le pregunté qué sentido tenia eso. Si una ciudad está sucia, ¿por que esconderlo?, si retratas a una persona que es malvada y en la foto se ve bondadosa, ¿no es a caso eso una mentira?
No me interesa la iglesia, me interesa mostrar la atmósfera que esa iglesia genera y la atmósfera de la que se alimenta. Si mostrase monumentos limpios, sin basura y sin gente tapando parte de la fachada, mucha más gente me diría que mis fotos son bonitas, pero estaría mintiendo, no enseñaría lo que los sitios que visito son en realidad.
Se trata de ventanas que dan a lugares que están lejos de casa y que puedes ver, de recuerdos de espacios tal y como eran cuando yo estaba allí.
Y eso es esta foto, el recuerdo de un banco en una plaza extrañamente vacía, con farolas, tenderetes y edificios con desconchones en las paredes, porque allí es donde estuve y eso es lo que hubieses visto si hubieses estado allí.

