Michael buscaba una casita en plena naturaleza en Grecia. La frase “Un lugar sin voz” llamó su atención. Sin duda era una mala traducción del griego original al inglés de “Un lugar silencioso”.
En aquel momento le dije que a veces un error hace que una frase cotidiana se vuelva poesía. Un lugar sin voz. Realmente suena evocador.
Más tarde recordé aquella conversación y caí en la cuenta. Un paisaje sin voz sería, sin duda, algo horrible.
Según la tradición cristiana, Adan y Eva caminaban por el paraíso dándole nombre a las cosas.Tú serás piedra.
Tú serás río.
Tú serás árbol.
Sin embargo, el escritor inglés Bruce Chatwin nos descubrió que hubo otra manera de bautizar la naturaleza.
Los aborígenes australianos creían que de las cosas brotaban sonidos y no nombres, de tal forma que un hombre se sentaba junto a una colina y tras haberla escuchado con claridad, repetía su cantico y esa tonada se empleaba para distinguirla del resto.
En caso de necesitar ir al poblado vecino, tan solo tenían que cantar la canción adecuada, aquella que contenía, en el orden correcto, las voces de todos los bosques y las montañas que era preciso cruzar.
Dicen que hoy en día apenas quedan un puñado de ancianos capaces de cruzar Australia sin mapas, simplemente cantando.

Nunca he paseado por un lugar sin voz, más bien puede ser que en algunas ocasiones no haya sido capaz de oír como la tierra hablaba.
El secreto está en escuchar para adentro, con mucha paciencia, esperando a que los paisajes llenen los vacíos de tu cuerpo y el eco te llegue a la cabeza.
Los que hemos nacido en un pueblo tenemos un vínculo más fuerte con la tierra, aunque a medida que van pasando los años en la ciudad lo vamos olvidando. Ahora, cuando miro por la ventana veo cemento gris, amplios espacios vacíos de vida. La voz de las ciudades suena a camiones de recogida de basura y coches.Hay muchos lugares donde los ríos gritan ahí fuera y para disfrutarlos tan solo hace falta algo tan sencillo y gratuito como un paseo.
Estas fotografías pertenecen a los concejos Asturianos de Amieva y Somiedo.

2 comentarios:
Entiendo muy bien lo que dices. Yo tb dialogo con la naturaleza, y si te contara de la de apuros que esto me ha sacado quizás no lo creerías :)
Vivi
Me encanta Asturias la llevo muy dentro del corazon aunque ahora este lejos.
Siempre me pareciste una persona que sabia lo que queria, tu camino no debes frenarlo, disfrutas de un arte que realmente es increible, poder capturar un momento y prolongarlo en la memoria lo que no siempre consigue nuestra mente.
Comento esta foto porque me encanta la luz, las sombras de las nubes en el relieve del paisaje.
Enviarte un saludo y si haces alguna exposicion mas como la de aquel bar hace ya unos años no dudes en avisarme que intentare verla, me gusta tu trabajo y guarsdo gratos recuerdos de nuestros momentos juntos.
Joder que cursi me ha quedado....
Bueno solamante una cosa mas, Felicidades es un gran trabajo
Javier Canal
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