Libro para esta semana: Novecento, Alessandro Baricco.
…la verdad de los hechos es que aquel piano empezó a deslizarse sobre la madera del salón de baile, y nosotros detrás de él, con Novecento tocando, y no levantaba la vista de las teclas, parecía en otra parte, y el piano seguía las olas, e iba y venía, y giraba sobre sí mismo, se lanzaba directamente sobre los cristales, y cuando casi tocaba se paraba y caía dulcemente hacia atrás, ya digo, parecía que el mar lo acunara, y nos acunara a nosotros, y yo no entendía un carajo, y Novecento tocaba, no paraba de tocar, y parecía claro que no tocaba simplemente, estaba conduciendo aquel piano…
Disco para esta semana: Soliloquy, McCoy Tyner.
Fuera de tiempo y sitio.
Hace unos meses iba de camino a casa de mi abuela cuando vi en un prado, aparcado, un taxi londinense. ¡En mitad de Asturias!
Me acerqué para hacerle una foto.

El dueño del coche, mecánico en un taller cercano y aficionado a reparar este tipo de vehículos, me vio desde la distancia y se acercó. Me estuvo hablando sobre la procedencia del coche, las reparaciones que le había hecho, el tipo de motor que llevaba. Le pedí que me permitiese retratarle junto al coche y este es el resultado.
Hay similitudes entre los conductores de coches clásicos en tiempos turbo y los fotógrafos analógicos en tiempos digitales, y es que parece que ambos ponemos más cariño e ilusión en el viaje que supone su utilización.
Fotografiado con una Leica M6, summicron 50mm f/8, trix 800 iso.

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