Libro para estos días:
Cosas que los nietos deberían saber, Mark Oliver Everett (mr E):
Me di cuenta de que la gente de mi entorno estaba más preocupada por vender discos que por cualquier otra cosa. Era bueno que la discográfica demostrase interés, sobre todo después de mi experiencia anterior; pero cada vez que oía a uno de los músicos de la banda hablar de la ciudad a la que íbamos como de un "mercado" se me revolvía el estómago.
Beautiful freak no habla de un coche. La escribí sobre alguien que de verdad es diferente, y no simplemente poco convencional o fuera de lo común, que es un concepto que a los publicistas les chifla. Aún así, volkswagen quiso usar la canción en uno de sus anuncios. Yo ni me lo planteé. La supuesta cultura "alternativa" trajo consigo una fea constatación: en realidad no era alternativa en absoluto. Estaba a la venta, igual que cualquier otro producto comercial. Era una rebelión en contra de nada. Parecía un rebelde, me movía y hablaba como un rebelde; pero no era un rebelde, e individual tampoco, eso seguro.
Disco para estos días: Beautiful freak, Eels.
Life is white
and I am black,
Jesus and his lawyer
are coming back
Novocaine for the soul.
La vida es blanca y yo soy negro, Jesus y su abogado están de vuelta.
ORILLAS DEL TÁMESIS:
He estado en Londres en septiembre del 2009 y en abril del 2010. Todavía me quedan un par de viajes para conocer bien la ciudad. Mi alojamiento en ambos viajes estaba junto a la catedral, al lado del río. Por lo que al final de cada día, tras la cena, me iba a pasear por las orillas del Támesis. Unos días el lado derecho (tomando como referencia la Tate Modern) y otros el izquierdo. Aunque todos los días repetía recorrido, siempre te fijas en detalles nuevos.

Londres es una ciudad de negocios, donde se compra y se vende todo y las grandes multinacionales tienen su sede. En el contexto de la crisis económica mundial, visitar la City y ver el lugar donde se dirige gran parte de la economía mundial tiene gran interés.
En esta primera foto me quedé esperando un buen rato con la cámara en el ojo y el encuadre preparado hasta que llegase la persona adecuada. Quería presentar un caminante al que el efecto óptico diese la altura de los edificios del fondo para mostrarle como un gigante. Con un primer plano y la silueta oscura consigo una imagen pesada para intentar dar la impresión de que al hombre que hace de gigante le cuesta avanzar.
Hay algunos elementos que fotografío con mucha frecuencia, uno de ellos son las bicicletas. Creo que alguien que se mueve por la ciudad en bici es una especie de rebelde, que prefiere lo práctico a lo cómodo y formal. También creo que hay que ser valiente para moverse entre el tráfico de una ciudad así en bici. Al fondo está la catedral de St. Paul, rodeada de edificios modernos y algunas gruas de construcción.
Londres es uno de los pocos sitios donde los edificios modernos combinan con los antiguos sin desentonar.
El ojo de Londres, la noria más grande del mundo. Llamada también la bicicleta de Dios.
Se construyo para el cambio de milenio. En principio iba a ser temporal, pero se decidió dejarla de forma permanente. Por unas 13 libras puedes ser una legaña de Londres.
Norias, rascacielos y aviones. Versiones modernas de la Torre de Babel. Símbolos del poder económico.



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