Libro para estos días: La vida interior de Martin Frost, Paul Auster.
Pero ¿quien se lo iba a decir? Unas horas de silencio, unas cuantas bocanadas de aire fresco, y de buenas a primeras le empezó a rondar por la cabeza una idea para un relato. Eso es lo que siempre pasa con las historias. De pronto no hay nada. Y al poco rato ahí tienes una, aposentándose ya en tu interior.
THEY´D ALWAYS JUST BEEN THERE
MMM MMM MMM MMM
MMM MMM MMM MMM
MMM MMM MMM MMM
MMM MMM MMM MMM
Habían estado siempre allí.
MMM MMM MMM MMM
MMM MMM MMM MMM
MMM MMM MMM MMM
No se encuentra tumba de mi tamaño.

Esta fotografía fue tomada en York en septiembre del 2009 por mi hermano. Estábamos caminando por un parque donde había una iglesia en ruinas y un viejo cementerio. Pasamos junto a estos ataúdes abiertos y le dije a mi hermano: "Hector, Toma la cámara y hazme una foto ahí tumbado"
Es obvio que la tumba me quedaba pequeña así que aquel no era lugar para descansar eternamente como es debido.
No había positivado esta foto hasta hace dos días. EL caso es que la cámara con la que esta hecha ha pasado a mejor vida. La semana pasada me dieron la noticia de que no había posible reparación, así que he tenido que remover por las webs de segunda mano y he comprado otra ricoh gr1.
Me he acostumbrado a esa cámara y me costaría viajar sin ella. Pero cuando llegue mi nueva adquisición seguiré teniendo esa sensación de pérdida. La nueva inquilina de mi mochila tendrá el mismo aspecto, las mismas funciones, el mismo tacto... pero sera otra. A través de su objetivo no habrá entrado la misma luz que yo he visto este ultimo año y medio. A través de sus lentes mis ojos vieron Barcelona, Asturias, Galicia, Madrid, Inglaterra... Ha fotografiado la boda de unos amigos, fiestas, comidas, cenas, cumpleaños, visitas...
Ha muerto uno de los testigos de mi paso por el tiempo.
Ahora tengo que empezar un diario fotográfico nuevo, con una herramienta distinta.
2 comentarios:
Ése bien podría ser el título de una canción triste como la de los CTD, o el comienzo de un poema gótico. Ambas cosas parecen más bien propias de un alma antigua que de un joven mozo –eso sí, king size- del norte. Quizás sean las melancólicas brumas astures…
Pero lo de tu foto ya roza lo macabro. Creo recordar que era H.P. Lovecraft quien tenía un relato en que contaba una historia parecida, cuyo protagonista adoptaba un solución más que drástica para "acortar" la excesiva talla de un cadáver. ¡Qué cosas!
Larga vida a ti, y larga vida a tu nueva cámara.
Bueno, no soy cristiano, así que no tengo la espada de Damocles de la muerte sobre mis preocupaciones. Aunque creo que la muerte no es nada bonita y aprecio mucho la vida e intento disfrutarla.
Realmente en la cultura anglosajona los cementerios no son lugares lúgubres y deprimentes, suelen ser parques donde la gente va a pasear. Incluso tengo fotos de Liverpool donde hay niños jugando entre las tumbas del cementerio de la catedral.
En cuanto lo que comentas de Lovecraft, esa misma solución la comente con unos amigos hace dos días a propósito de esta foto. Me comentaron que el abuelo había comprado un nicho en el cementerio del pueblo y claro, había que asegurarse de que no tendría problemas de espacio, así que se metió dentro antes de cerrar el trato... yo soy mas partidario de la incineración...
Un saludo, nos vemos.
Publicar un comentario en la entrada